Antes de recibir cualquiera de nuestros masajes en Santiago de Compostela, intenta evitar ingerir comidas copiosas. Si va a comer algo, mejor al menos una hora antes, pues no es recomendable acudir con el estómago demasiado lleno, cuando se está haciendo la digestión.
Acude cinco minutos antes de la hora fijada, para tener tiempo de relajarte y hacerte a la idea de que vas a disfrutar de un tiempo exclusivamente dedicado a ti mismo.
Trae ropa cómoda y, antes de los tratamientos, guarda pendientes, cadenas, pulseras y reloj. Y, por favor, quítale el sonido al móvil.
Es recomendable ir al baño antes de iniciar la sesión.
Durante los tratamientos o masajes no temas estar en ropa interior. Durante el masaje, podrás cubrirse con una toalla, y sólo se irán destapando las zonas a tratar, por lo que nunca te sentirás totalmente desnudo.
Durante la sesión, es imprescindible que te sientas cómodo. Por ello, no dudes en avisar al terapeuta si no te sientes a gusto por cualquier motivo (temperatura, charla, ruido, etc).
Aunque suele suceder en los masajes terapéuticos, también en los masajes de relax en ocasiones, al manipular determinadas zonas puedes sentir algo de dolor. Es conveniente que lo comuniques al terapeuta si es excesivo.
Después del masaje, puedes sentir algún dolor, cansancio o somnolencia. Habitualmente, es normal puesto que se trata de una respuesta del organismo a las técnicas de masaje. Si notas que persiste, es conveniente que lo comuniques al terapeuta.
Hidratación: Una cuestión fundamental después de un masaje es beber mucha agua. Los músculos se deshidratan después de un masaje, por lo que es necesario reponer toda esa agua perdida bebiendo más y eliminar el desecho metabólico a través de la orina.
Después del masaje no tomes café ni otras bebidas excitantes. Esto puede tensar los músculos relajados e incluso producir una sensación extraña.
Si tienes hambre después del masaje, come, pero no demasiado.
Trombosis o flebitis: Las personas con una historia de trombosis o flebitis (varices) no deben recibir el masaje debido a que coágulos de sangre pueden provocar complicaciones.
Heridas o cirugía: Las heridas severas o áreas de intervención quirúrgica no se deben manipular directamente hasta que se haya consultado con el médico.
Enfermedades: Si tienes una enfermedad contagiosa aguda, sarpullidos de piel o infecciones, fiebre, hipertensión o un infarto reciente, el masaje está contraindicado.
Cáncer: Las personas que experimentan radiación y/o la quimioterapia no deben recibir el masaje sin consultar primero con su médico.
Nota: Es muy importante que informes al terapeuta de cualquier problema de salud o medicinas que estés tomando.
El frío y el calor aplicados en una zona con dolor calman las molestias. La diferencia radica en el tiempo de la lesión:
Si el dolor es reciente (menos de 72h), aplica FRÍO.
El frío reduce la inflamación y el dolor. Aconsejado para lesiones agudas, golpes o esguinces. Aplícalo entre 5 y 15 minutos, sin contacto directo con la piel.
Si te duele hace días, aplica CALOR.
El calor favorece la circulación y relaja. Aconsejado para contracturas o malas posturas. Aplícalo entre 15 y 25 minutos con bolsa de agua o manta eléctrica.
La duración de los efectos varía según la persona. Si acudes para sanar heridas o aliviar dolor crónico, por lo general necesitarás sesiones semanales.
Si es por prevención o placer, un masaje cada semana o dos puede hacer una gran diferencia. Incluso un masaje mensual es beneficioso.